Avance semanal de ‘Mujer’: “¿Recuerdas la noche en que me arruinaste la vida?”: Sarp mira a Sirin

#Mujer: Nisan, Doruk y Sarp aparecen asomados a la ventana del piso de Sarp, todos se quedan de piedra.

La semana del 29 de marzo en ‘Mujer, la serie‘:

Lunes, 29 de Marzo: “No podría ser feliz con Arif si mis hijos son desgraciados”

Bahar le dice que al día siguiente volverán al piso, Ceyda se pone loca de contenta, Bahar le dice que solo los niños y ella. Ceyda le cuenta que un nuevo inquilino va a ir a vivir en el edificio, han estado mirando el piso.  No saben aún que es Sarp.

Munir le enseña las fotos que ha hecho de la vivienda y Sarp le dice que es un asco, pero que está cerca de los niños.

Munir le dice que es mejor aún, es en el mismo bloque de pisos, Sarp se pone alterado: “¿Apartamentos el Palacio?, eso sí que no me lo esperaba, pero el del café no me alquilará jamás ese piso en cuanto me vea,  es suyo”.

Munir le tranquiliza diciéndole que es del padre y que es muy avaricioso, le adelantará seis meses de alquiler y le hará firmar un contrato para que Arif no pueda echarlo.

Bahar le pregunta a Ceyda por qué no ha ido a trabajar, ella le responde que Emre se presentó allí muy enfadado y pensaba que ella quería sacarle dinero. Bahar se abraza a ella y le dice “No habrá barreras que no podamos superar si estamos juntas”.

Ceyda le da las gracias por todo lo que hace por ella: “No tengo a nadie aparte de vosotros, nadie va a venir a casa a llorar conmigo”, las dos amigas se abrazan y Bahar le dice: “Siempre me tendrás”.

Ceyda y Bahar salen a la calle y pasan por delante de la cafetería de Arif, no se dirigen la palabra. Ceyda le dice: “Sé que Arif y tu habéis acabado, me dijo que habías elegido a tu marido”. Bahar se queda asombrada: “No he elegido a ninguno, ni quiero a ninguno. He decidido no tener a un Hombre al lado, lo he hecho todo sola”.

Ceyda la anima a seguir la relación con Arif, pero Bahar le dice que no puede, que sus hijos están encantados con su padre: “Si me casara con Arif, lo culparían a él de no poder estar con su padre y me odiarían a mí por ello”.

“Todavía me acuerdo cuando mi madre abandonó a mi padre y se fue con Enver, los odié a los dos durante muchos años, no puedo hacer que mis hijos sufran lo que yo sufrí”.

“No podría ser feliz con Arif si mis hijos son desgraciados”, termina diciendo Bahar.

En casa de Enver todos están cenando y él les dice que mañana ya no estarán allí, los niños le dicen que irán a verlo, pero no será lo mismo.

Bahar manda a los niños a la habitación, cuando están solos los adultos ella toma la palabra: “Vamos a dejar claro una serie de detalles para evitar confusiones en el futuro, Sarp explícales tu situación, tienen que saberla”.

Sarp les explica que ha dejado de ser rico, no tiene nada: “Lo he perdido todo, no tengo nada. Empezaré una vida nueva como antes del accidente, aunque todos sabemos que no lo fue”.

“¿Recuerdas aquella noche, la noche en que me arruinaste la vida?” le dice a Sirin mirándola fijamente, Sirin calla.

Bahar interviene: “Si no la recuerda la ayudaremos a que lo haga. Quiero saber la verdad, no vamos a dejarnos ningún detalle”.

Salen todos al jardín para continuar la conversación, el nerviosismo que padecen todos, excepto Sirin, se respira en el ambiente.

Bahar le dice a Sarp y Sirin: “Empezad diciendo donde os conocisteis”, Sarp no se acuerda, Sirin le dice que se conocieron en la parada del autobús. “No comprendo porque Sarp no se acuerda, hablamos de muchas cosas”, Sarp salta como un resorte: “No me acuerdo, esta lunática quiere confundirnos, para mí era una desconocida, nunca se me habría ocurrido verla con otras intenciones”.

Sirin continua como si no pasara nada; “Yo sentía curiosidad por Sarp, tenía dieciséis años, era una cría, te estuve persiguiendo, nunca lo he negado, pero dime ¿Vas a negar que nos seguíamos viendo?”

Bahar, presa de los nervios: “Yo creo que tú eres el que mientes, todos vimos los mensajes de Sirin que tenías en el teléfono”.

“Ella me tiró del ferry y cogió mi móvil y se mandó ella misma los mensajes” contesta Sarp descompuesto. Sirin sonríe ha vuelto a ganar y los deja a todos destrozados.

Martes, 30 de Marzo: Nezir recibe la invitación de Doruk para su fiesta

Doruk ha hecho las invitaciones para su fiesta de la circuncisión y se las lleva al colegio para dárselas a sus amigos y sus profesores.

Saca una de ellas del montón y se la da a su madre: “¿Puedes darle esta invitación a mi amigo Nezir?”,  él no vendrá, le dice su hermana, pero Doruk insiste: “Si que vendrá, me lo prometió”, su madre le dice que no puede venir, que Sarp y Nezir no se llevan bien. Entre todos lo convencen y parece que el tema queda solucionado, o eso creen todos.

Sirin  ha escuchado la conversación y ha visto la invitación para Nezir, su mente empieza a darle vueltas al asunto para hacer más daño del que ya ha hecho.

Ceyda va ver Emre, tiene que enfrentarse a sus miedos:“Emre te juro que no quiero dinero, pero si quiero algo, por eso he venido a verte”.

Emre habla con Hatice y Bahar antes de que se vayan del trabajo: “No voy a hacer nada con el hijo de Ceyda, todo estará igual, como si no lo supiera”.

Bahar le contesta: “Pero lo sabe”, “Lo sé, pero lo he olvidado”, Bahar zanja la conversación; “No tiene que darnos explicaciones, esto es algo entre su conciencia y usted”. Emre se queda pensativo.

Munir y Sarp se han citado con Yusuf para la firma del contrato del piso. Todo sale como lo han planeado y Yosuf cegado por la avaricia, firma los papeles sin leerlos.

Arif le pregunta a su padre si ha llegado a un acuerdo con el alquiler del piso, Yusuf le dice que sí, que ha pagado seis meses por adelantado.

Arif quiere saber quién es y donde trabaja, Yusuf no tiene ni idea, Arif insiste quiere saber el nombre, Su padre saca el contrato y se lo da. Ahí está el nombre del nuevo inquilino.

Nezir recibe la invitación de Doruk, Azmi se la hace llegar en un sobre que le han dejado.

Ceyda y Arif se encuentran por la mañana y Arif le dice que Sarp va a vivir cerca de allí, pero ninguno sabe que es tan cerca.

Sarp llama a la puerta de Bahar, va a llevar a sus hijos al colegio, pero antes van a ver la nueva casa, Nisan, Doruk y Sarp aparecen asomados a la ventana del piso que acaba de alquilar.

Los niños dicen: “La casa de papá es muy bonita”, todos empiezan a ver claro lo que pasó la noche anterior, Sarp los ha sorprendido. Arif, Bahar y Ceyda se han quedado de piedra.

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