Último avance semanal de ‘Mujer’: Bahar cierra los ojos. Ha terminado el relato de su vida

#Mujer: No solo cuento la historia de una mujer. Cuento algo más. Es la historia de hombres que saben respetar a las mujeres.

En la última semana de emisión de ‘Mujer, la serie‘…

Lunes, 26 de Julio: Si tu pareja te toma la mano cuando estás disgustado, eso es la felicidad

Han pasado tres meses y  Bahar se encuentra en un auditorio frente a un gran público. Ceyda, Doruk, Nisan, Arif y Enver se encuentran entre la gente que abarrota el local.

Bahar habla a los asistentes: “Una persona muy especial  me dijo que algún día debería contar mi vida. No tenía nada que contar, era una mujer normal que cuida de sus hijos. Nada más”.

“Me resulta muy difícil decir he triunfado. He cometido errores y no he podido cumplir algunas de mis promesas. Me he caído muchas veces y luego me he levantado”.

“Me han derrotado, pero eso no significa que haya perdido, Solo pierdes si dejas que la vida te robe el amor y la compasión que llevas dentro. Nada podrá vencerte mientras te quede amor por un hombre,  una mujer, un anciano o un niño. Nunca dejes de  amar”.

Sirin se encuentra sentada en un banco, se ha citado con alguien: “Hablé con él y me dijo: Os espero mañana, Está lejos”. Es un chico que está ingresado en el manicomio junto a ella. Sirin lee el libro que Fazilet ha escrito sobre Bahar.

Bahar y Fazilet se reúnen para hacer una serie de televisión sobre la historia que ha contado en el libro. La oferta es inmejorable.

Toda la familia está junta celebrando el éxito de Bahar y hacen comentarios sobre los protagonistas de la serie, sobre ellos mismos.

Ceyda, Raif, Bahar y Arif van juntos a ver una casa de campo que el hijo de la escritora quiere enseñarles.

Satilmis está decidido a enseñar su hermano Arda a hablar. Quiere darle una sorpresa a Ceyda: “Ceyda sería feliz si lo oyese una sola vez”.

En casa de Bahar todo está preparado para la pedida de mano de Ceyda. Enver toma la palabra, es como un padre para ella, mejor dicho, el único padre que ha tenido de verdad: “Nos hemos reunido para algo  muy especial”.

Bahar y Arif se cogen de la mano y Nisan trae los anillos de compromiso. Las dos parejas se los colocan en sus dedos y Enver vuelve a tomar la palabra: “Uno de los días más felices de mi vida. Mis queridos hijos: Bahar, Arif, Ceyda y desde ahora Raif, se encaminan hacia un futuro feliz. Soy dichoso de ver este día como el miembro mayor de la familia. La felicidad es la sombra de un árbol en una pradera. Si tu pareja te toma la mano cuando estás disgustado, eso es la felicidad. Si está a tu lado en un mal día, eso es la felicidad. Un beso en la mejilla en un momento inesperado, es la felicidad. Si queréis un matrimonio feliz, valorad esos momentos”.

Todos aplauden cuando cortan las cintas de los anillos de compromiso. Satilmis se abraza a su hermano Arda, está siempre pendiente de él.

Bahar y Arif se abrazan.

Satilmis está en casa de Fazilet y aparece gritando con un juguete para que Raif se lo arregle, Ceyda le dice que no grite.

Fazilet le dice: “Esta es su casa, Ríe, Grita y se feliz de la forma que quieras. Las abuelas están obligadas a mimar a sus nietos, vamos a ir a ver dormitorios infantiles”.

Raif está extrañado con la alegría de su madre: “Mamá, ¿estás bien? “Estoy muy bien, mejor que nunca. Disfrutando de que haya gente. Hacía tiempo que no se vaciaba el frigorífico,  Todos son encantadores. Cuento los segundos para que os mudéis aquí”

Bahar, Arif, Enver y los niños están en un restaurante celebrando el compromiso de los jóvenes. Nisan pregunta a su madre:” ¿Dónde vamos a vivir cuando os caséis?”. Buscaremos una casa grande.

Doruk pregunta también: “¿Cuándo te cases vas a cambiar de apellido?”. Arif le contesta: “Vuestra madre no tiene que hacer nada que ella no quiera, nadie manda sobre ella. Tu madre es una mujer libre”.

“Soy Bahar Cesmeli y ese será siempre mi nombre. No me lo cambiaré”: Bahar abraza a Doruk.

Bahar sigue su relato ante el público: “Soy Bahar Cesmeli. Tal vez crean que solo cuento la historia de una mujer, pero se equivocan. Cuento algo más. Cuento la historia de hombres que saben respetar a las mujeres. Que no las ven como si fueran algo de su propiedad”.

Bahar mira a Arif y ambos sonríen cómplices: “Si me lo permiten, quiero dar las gracias a todos los hombres que nos alegran la vida con sus corazones llenos de amor”.

Martes, 27 de Julio: Muchas veces me pregunto si he vivido todas esas cosas. Si todo ha ocurrido de verdad

Fazilet acompaña a Ceyda para elegir el traje de novia. Aconseja a la joven su elección, y conociendo a Ceyda, tiene que pararle un poco los pies para que vaya elegantemente a la boda.

Bahar sale en ese momento de otro probador vestida con otro traje de novia, las dos mujeres se quedan sin palabras cuando se ven, ambas contienen el aliento.

Ceyda pareces una princesa” le dice Bahar sin pestañear mirándola intensamente. Las dos amigas se miran al espejo y sonríen, se abrazan. Por fin la vida les da una gran alegría.

Enver llega a su piso y encuentra a Bahar que lo está limpiando. Bahar no solo está allí por eso, quiere hablar con Enver, al que considera su padre: “Cuando Arif y yo nos casemos, queremos que vivas con nosotros. Los niños estarían con su abuelo y sería muy agradable”.

Enver está a punto de llorar, se emociona y le coge las manos a Bahar: “Mi querida hija, No puedo dejar esta casa. Puede que te moleste, pero Sirin tiene que saber que si mejora, tendrá un lugar donde vivir. Dicen que está mejorando. Mañana iré a visitarla”.

Suena el timbre de la puerta de Arif y cuando abre no encuentra a nadie. Solo hay un sobre en el suelo.

Arif lo abre y lee la carta de su interior: “Querido hermano, me encantaría llamarte pero no podré ponerme en contacto en una temporada. Ahora quiero que mires por la ventana. Verás mi coche aparcado, ya no es mío, es nuestro regalo de boda. Quédate con la casa y con el coche, puesto que no volveremos nunca a Turquía. En la guantera del coche están las escrituras de la casa y los papeles del coche. Todo está ya a tu nombre. Sé muy feliz. Te quiere, tu hermana Kismet”.

Arif, que no se emociona fácilmente, llora con el extraño sentimiento de haberla perdido otra vez.

Bahar está intranquila, ve a Enver derrotado y solo. Sale detrás de él: “Voy contigo. No hay que recorrer solo los caminos difíciles”.

Bahar se siente bien ayudando a su padre a superar la situación. Le coge del brazo y juntos se marchan a ver a Sirin.

Enver se encuentra con Sirin: “¿Cómo estás? “Bien, ya estoy curada. Yo no quiero seguir aquí, papá. Me quiero ir. Te echo de menos papá. Llévame a casa”

“Sabes que no puedo. Esto pasará pronto” a Enver se le parte el corazón. “Mi hermana es famosa, estoy leyendo su libro”, Enver le dice: “Tu hermana está aquí, en la entrada”.

“Quiero verla y darle un abrazo y la felicitaría. Le pediría perdón por lo que hice”. Sirin se despide de su padre y a lo lejos ve a Bahar en la puerta. Las dos se miran sin apartar la vista.

De repente Sirin sale corriendo hacia dónde está Bahar para agredirla: “Tú tienes la culpa. No sabes cuánto te odio. Ella me ha destrozado la vida”. Sirin es retenida por el personal del psiquiátrico. Esta fuera de sí y tiene una fuerza descomunal que hace casi imposible retenerla.

El día de la boda.

Arif está afeitándose en la barbería y Doruk está con él y han tenido que fingir que también lo afeitan. Enver está con ellos y todos ríen mirando a Doruk con la cara llena de jabón de afeitar.

Ceyda y Bahar se están peinando para el gran acontecimiento. Fazilet está supervisando todo y de repente aparece Enver que se queda fascinado al ver a la escritora. Ella lo invita a tomar un café mientras las chicas terminan de arreglarse.

Raif le dice a Arif: “Se nota que estás muy nervioso”.  “Llevo mucho tiempo esperando este momento” le contesta Arif.

Ceyda se fija que Bahar está muy triste: “¿Por qué tienes esa cara?”.

“Hemos pasado por tantas cosas las dos juntas. Y Mira donde hemos llegado. A veces todo parece muy lejano. Y otras parece que fue ayer. Estaré atenta cada día. Muchas veces me pregunto si he vivido todas esas cosas. Si todo ha ocurrido de verdad. Las personas queridas, de las que creíamos que no nos separaríamos nunca. Toda la gente que nos ha querido. Los días que hemos pasado con ellos, sufrieron por nosotros. Pero ya no están con nosotras. ¿Por qué no están en este día de tanta alegría? Soy feliz y al mismo tiempo su ausencia me rompe el corazón. Cada vez que te miro a ti, veo a Yeliz. Y cada vez que miro a Enver, mi madre está junto a él. Echas de menos a tus seres queridos al ser feliz”.

Ceyda y Bahar lloran recordando todo lo vivido juntas y a los que ya no están con ellas.

Todo está preparado para el doble enlace, los invitados, la música, la comida y todo gracias a Fazilet que se ha encargado que no  falte de nada. Enver actúa de anfitrión junto a la escritora recibiendo a los invitados.

La ceremonia va a empezar, pero Ceyda se ha dejado el ramo de novia en la habitación.

Arda se vuelve a mirar a su madre y de sus labios sale su primera palabra: “Mamá”. Ceyda se vuelve hacia él, Satilmis sonríe. El niño ha hecho posible el milagro con su hermano Arda.

El niño sigue diciendo: “Mamá, abuela”. Ceyda sale de la habitación y se encuentra con su madre con la que no tenía relación desde hacía algún tiempo. Emre y Satilmis la han traído a la boda de su hija. La madre de Ceyda corre para abrazar a Arda, se ha emocionado al escucharle. Arda se abraza a su abuela, Ceyda contempla la escena sin decir palabra.

Sirin no deja de pensar cómo hacer daño a Bahar. Intenta escapar pero no puede.

La ceremonia comienza y las dos parejas van a casarse a la vez, los cuatro están radiantes de felicidad.

“Señorita Ceyda ¿acepta a Raif como compañero de viaje y legítimo esposo?”. ¡Por supuesto que sí! Contesta Ceyda.

Señor Arif ¿acepta a Bahar como compañera de viaje y legítima esposa?» Arif mira a Enver, mira a Bahar y se levanta de la silla. Está muy serio. El silencio en la sala se puede cortar, la tensión es máxima.

Todos los asistentes miran a Arif sin entender lo que pasa. Arif no contesta, Bahar lo mira desconcertada.

Bahar cierra los ojos, El auditorio aplaude. Ha terminado el relato de su vida: “Gracias por escucharme y por estar ahí, acompañándome en este viaje. Salud y mucho amor”.

Esta historia está dedicada a las mujeres que no se rinden y a los hombres cuyo corazón está lleno de amor.

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